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¿Es completa la información recogida en la etiqueta de los alimentos? ¿Le resulta interesante y le aporta valor al consumidor? ¿Es fácil de interpretar? En esta entrada del blog vamos a hablar sobre el etiquetado obligatorio de los alimentos.

Eduardo Palú

 

La etiqueta de un alimento envasado debe contener obligatoriamente la siguiente información: denominación de venta, lista de ingredientes, información nutricional, alérgenos, grado alcohólico (bebidas que tengan más de un 1,2 % en volumen de alcohol), peso (cantidad neta), fecha de consumo preferente o de caducidad, condiciones de conservación, modo de empleo, identificación de la empresa responsable del alimento, lote y país de origen o procedencia (si es necesario).

 

Denominación de venta

 

Debe incluir la denominación legal del alimento, y si ésta no existe, la denominación habitual o descriptiva.  La información proporcionada en el etiquetado de un alimento debe ser precisa, clara y fácil de comprender para el consumidor y no inducir a errores para estimular su compra.

 

  • Hay alimentos con una denominación legal de venta clara, por ejemplo “leche UHT semidesnatada”: leche (leche de vaca), UHT (tipo de tratamiento), semidesnatada (contenido en materia grasa).
  • Otros alimentos cuentan con una denominación legal establecida, pero, en ocasiones, difíciles de interpretar. Por ejemplo, en los preparados de carne hay:

Hamburguesa: Elaborada con carne picada con adición de sal, especias, condimentos u otros productos alimenticios. Puede llevar aditivos antioxidantes (vitamina C-ácido ascórbico, etc.) y ningún conservante. Su vida útil es corta (2-3 días).

 

Carne picada: Carne que ha sido picada en trozos más o menos finos. No puede llevar ningún condimento ni aditivo conservador salvo una “pizca” de sal. Su vida útil es corta (2-3 días).

 

Burger meat:  producto elaborado con carne picada al que se han añadido cereales (mínimo 4%) y sulfitos como conservadores; gracias a ello va a durar más (en torno a 10 días). 

  • Y hay otros para los que no existe una denominación legal, y su denominación de venta debería ser una denominación descriptiva real del alimento, por ejemplo, productos en lo que se mezcla nata (producto en el que toda la grasa procede de la leche) con otras grasas vegetales:
  • Denominaciones de venta incorrectas (inducen a error): sucedáneo de nata, nata vegetal, análogo de nata, con sabor a nata…
  • Denominación correcta: preparado graso.

Es recomendable ver la denominación de venta de un producto y, en caso de duda, leer la denominación que figura justo antes de la lista de ingredientes y, si fuera necesario, revisar con atención esta lista.

 

Lista de ingredientes

 

Los ingredientes del alimento que se utilizan en su fabricación deben aparecer por orden (de mayor a menor peso).

Hay un número muy limitado de alimentos en los que no es obligatorio su etiquetado: los que proceden de un solo ingrediente (filete de carne de vacuno), frutas, hortalizas, vinagres, queso, leche mantequillas, nata fermentada y bebidas de graduación.

En el caso de que un alimento incluya un ingrediente compuesto, podrá aparecer con su propia designación e irá inmediatamente seguido por su lista de ingredientes. Ejemplo, chocolate (cacao, azúcar, manteca de cacao, aromas).

 

Algunos aspectos interesantes a destacar:


  • Cuando un determinado ingrediente figure en la denominación de venta o se destaque en el etiquetado por medio de palabras o imágenes o sea esencial para distinguir el alimento de otros similares, se debe indicar la cantidad de este ingrediente como %. Por ejemplo, “galletas de chocolate” - Ingredientes: Copos de avena integral, chocolate 12%, azúcar, …

En algunos productos la cantidad mínima del ingrediente que le da más valor está fijado en su reglamentación; por ejemplo, Turrón Suprema tiene un contenido mínimo de almendra del 60%. Pero en la mayoría de los alimentos no hay un contenido mínimo fijado para destacarlo en el etiquetado, y deberá ser el consumidor el que revise los contenidos indicados para seleccionar el que más le interese: por ejemplo, en una comparativa de yogures de diferentes marcas se puede observar unas cantidades de contenido en fruta que oscilan entre el 6 y el 12%.   

  • Salvo casos excepcionales (cuando realizan una función de coadyuvante tecnológico), los aditivos empleados deben figurar en la lista de ingredientes. Se nombran con la categoría a la que pertenecen (conservador, acidulante, antioxidante, etc,), seguida de su denominación específica o número E. Por ejemplo: Conservadores (E-282, E-280), Antioxidante (ácido ascórbico).

     

  • Todo ingrediente o coadyuvante tecnológico causante de alergias o intolerancias (cereales con gluten, crustáceos, huevo, etc), se indicará en la lista de ingredientes de manera destacada. Si no hay lista de ingredientes, su indicación incluirá la palabra “contiene” seguida del nombre de la sustancia.

     

    Puede ocurrir que un determinado fabricante, en la elaboración de otros productos diferentes al que vamos a adquirir utilice/procese/manipule alérgeno que no forme parte de nuestro producto. En estos casos, podemos encontrarnos con dos opciones en el etiquetado:

     

  • No se puede garantizar que se produzca alguna contaminación cruzada (a través de equipos, personal, utensilios, etc,) que dé lugar a la presencia de “trazas” del alergeno. En ese caso, aparecerá la advertencia en el etiquetado de que el alimento: “Puede contener trazas de… (por ejemplo, leche)”

     

  • El fabricante tiene confianza en los mecanismos de control establecidos para evitar riesgos de contaminación cruzada. En este caso, no se hará ninguna referencia a la posible presencia de trazas de ese ingrediente.

       

    En el etiquetado de determinados productos aparece el “reclamo” de que son seguros para su consumo específicamente por determinadas poblaciones de riesgo: “sin gluten”, “sin lactosa”... En estos casos, los mecanismos de control del fabricante para asegurar la ausencia del ingrediente destacado, deberán ser de  eficacia validada (en determinadas circunstancias “certificados”) para proteger al consumidor de riesgo.

Fecha de caducidad / consumo preferente

 

Nos gustaría que el consumidor distinga claramente estos conceptos: 

  • Fecha de caducidad: a partir de ella, el producto no se debe ingerir, ya que no es adecuado desde el punto de vista sanitario. Se utiliza en productos muy perecederos: yogur, cremas, carnes… Se indicará la leyenda "Fecha de caducidad" seguida de la fecha (día, mes y año) y una descripción de las condiciones de conservación del alimento.

     

  • Consumo preferente: tiempo en el cual el producto mantiene sus propiedades. Pasada esta fecha, su calidad puede disminuir, pero NO conlleva problemas para la salud. Se utiliza en aceite, legumbres, cereales, purés, sopas, conservas, …. Se indicará "consumir preferentemente antes del...", cuando se especifique el día, o "consumir preferentemente antes del fin de o de finales de...", en los demás casos.

     

    Una vez abierto un envase, las fechas de consumo preferente o caducidad serán diferentes. El etiquetado deberá indicar el tiempo y nuevas condiciones de conservación.

Identificación de la empresa responsable del alimento 

Debe figurar el agente económico que se hace responsable de la puesta en el mercado del alimento. Este podrá ser el fabricante, envasador, distribuidor, minorista, y será el que tendrá que dar respuesta legal frente a cualquier problema o reclamación.

 

Recordemos acontecimientos recientes, como el problema de salud pública ocasionado por el consumo de carne mechada con Listeria, donde la empresa fabricante de los productos contaminados fue el responsable legal por los problemas en la población. 

Lote

El lote es el conjunto de unidades de venta de un producto alimenticio producido en circunstancias prácticamente idénticas. El lote debe figurar en el etiquetado.

  

Al consumidor le servirá porque, en el caso de tener que realizar una reclamación, será la referencia que utilice y, además, en el caso de una situación de alerta alimentaria, en la que sea notificado que ciertos lotes de un producto tienen un problema para su consumo, le permitirá reconocer si los productos adquiridos están afectados.

 

Al fabricante, le servirá para “reconstruir toda la historia” de dicho lote (trazabilidad) y poder analizar el origen del problema: materias primas, proceso de fabricación, envíos... 

País de origen / procedencia  

Debe figurar en el etiquetado de los alimentos el País de Origen / Procedencia siempre que la falta de tal indicación pueda inducir a engaño a los consumidores en cuanto al verdadero país de origen o su lugar de procedencia, y obligatoriamente en las carnes de ovino, porcino, caprino y aves. También puede darse la circunstancia de que el fabricante quiera indicar voluntariamente la procedencia de un alimento para llamar la atención de los consumidores sobre sus cualidades.

  

Además, desde el pasado 1 de abril de 2020 entra en aplicación la obligación de indicar el origen de los ingredientes primarios cuando éste difiere del origen del alimento. Se entiende como “ingrediente primario”: aquel que represente más del 50 % del mismo o que el consumidor asocia con su denominación. Por ejemplo, si el origen etiquetado en el envase de un alimento es "Italia" (p.ej., envase de pasta con una bandera de Italia), pero el ingrediente primario del alimento proviene de Francia (p.ej., sémola de trigo molida en Francia), se deberá indicar el país de origen de la sémola. 

 

 

Esperamos haberles ayudado a conocer mejor la información que obligatoriamente debe figurar en el etiquetado de los alimentos, así como comprender algunos de sus claves.

 

En próximos artículos abordaremos otros temas que consideramos de gran interés para el consumidor en relación al etiquetado de los alimentos: propiedades nutricionales y saludables, nutri-score, etiquetado particular de determinados alimentos (pescados, carnes, etc).

 

Comenzaremos con una próxima entrega que tratará sobre el Etiquetado de menciones facultativas, a través de las cuales se destacan determinadas características específicas y diferenciadoras de un alimento respecto a otros similares;  por su composición, sistema de producción, procesado, …… ¿Conocemos las propiedades fundamentales de un pollo campero?, ¿Una crianza de pollos de 56 días o con un alimentación con un 65% de cereales es realmente diferente a la de un pollo “estándar” que encontramos en los lineales?, ¿Qué estamos adquiriendo cuando compramos una botella de Leche de Pastoreo? Estas son algunas de las cuestiones que abordaremos y a las que daremos respuesta en nuestro próximo artículo.

 

Eduardo Palú 

Director Certificación Producto Agroalimentario en SGS