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Convertirse en auditor/a de calidad e inocuidad alimentaria puede ser un objetivo muy atractivo para muchos profesionales del sector agroalimentario. Descubre qué requisitos debes cumplir y en qué consiste el trabajo de un/a auditor/a de IFS o BRCGS.

Responsable técnico IFS SGS España

Las características del tejido empresarial agroalimentario en España, país principalmente productor donde, de acuerdo a las estadísticas oficiales, hay unas 30.730 empresas agroalimentarias, y el papel relevante que juegan las empresas de la gran distribución exigiendo una garantía en la calidad, seguridad, legalidad y autenticidad de los productos adquiridos, está haciendo que la certificación sea un requisito imprescindible para los fabricantes de alimentos y, por lo tanto, la demanda de auditores certificación para cubrir estos trabajos sea muy elevada.

 

Actualmente, existen en el mundo cerca de 19.000 empresas certificadas en IFS Food y 21.000 certificadas en BRCGS. Si nos referimos al territorio nacional, son cerca de 3.000  y 1.500 respectivamente. Con estos datos, podemos hacernos una idea de la gran necesidad de los cuerpos de certificación de contar en sus filas con el mayor número de auditores para poder dar servicio a la gran cantidad de empresas que así lo requieren.

 

Como todo, esta profesión tiene sus “pros” y sus “contras”. Por un lado, los auditores del sector alimentario son actualmente profesionales muy cotizados, que pueden mantener un alto nivel de ocupación (en ocasiones trabajan a la vez para varias entidades de certificación) y conocen muchas empresas, lo que les permite tener una visión muy completa del sector. Por otro, es una profesión muy exigente que implica desplazamientos frecuentes, trabajar bajo presión y estar actualizado continuamente.  

¿Qué requisitos se deben cumplir para convertirse en auditor/a de seguridad alimentaria?

Para empezar, es necesario contar con formación

  • Académica relacionada con el sector (veterinaria, ciencia y tecnología de los alimentos, biología, química, etc),

  • En APPCC, en técnicas de auditoría y haber asistido al curso específico en IFS y BRCGS, impartido por un formador aprobado.

Por último, queda señalar el que seguramente sea el factor más limitante en muchos casos: es necesario tener experiencia profesional en el sector (ocupando labores relacionadas con calidad, producción, I+D, etc. en empresas fabricantes de alimentos); 3 años para IFS y 5 para BRCGS.

 

Una vez que el candidato/a cumple con estos requisitos, estará en disposición de aspirar al siguiente paso: los exámenes.

 

En el caso de IFS, hay un examen escrito en el que, a través de preguntas tipo test y casos prácticos, son evaluados los conocimientos del candidato/a en la norma y en generalidades del sector como microbiología o legislación, así como en aspectos más específicos derivados de la experiencia previa con la que cuenta cada uno. Si este examen es aprobado, el candidato/a tendrá que defender un examen oral frente a un tribunal formado por expertos del sector.

 

En el caso de BRCGS, tras la realización del curso inicial habrá un examen tipo test sobre el mismo y, en función de la experiencia previa, un examen específico por categoría de producto.

 

Pero aquí no acaba todo… tras la aprobación de los exámenes, será necesario evidenciar experiencia en la realización de auditorías (al menos 10); solo son aceptadas por los propietarios de los esquemas de certificación las auditorias de tercera parte a empresas de fabricantes de alimentos en algún esquema reconocido por GFSI, así como algunas auditorias de segunda parte bajo protocolos desarrollados por empresas del sector de la gran distribución, confirmadas por éstas y la empresa auditada.

 

Por el contrario, auditorías internas, auditoría de aprobación de proveedores o frente a normas no reconocidas por GFSI (por ejemplo, ISO 9001) no son aceptadas.

 

Para aquellos candidatos que no cuenten con la experiencia necesaria en auditorías, afortunadamente IFS ha desarrollado un programa denominado Auditor In Progress (AIP), a través del cual estás auditorías se pueden ir llevando a cabo como auditorías en formación, bajo supervisión de un auditor calificado y tutelado por un mentor. En cualquiera de los casos, el proceso se completa finalmente con una auditoria de supervisión con resultado satisfactorio, a través de la cual la Entidad de Certificación verifica que el candidato/a dispone de las competencias y habilidades necesarias para llevar a cabo evaluaciones de forma satisfactoria.

 

A lo largo de este post, nos hemos ido refiriendo tanto a IFS como a BRCGS. Si bien es verdad que, de manera general, en España está mucho más extendida la certificación IFS, son muchas las empresas que se certifican de manera combinada en ambos esquemas. Por ello, muchos de los auditores IFS suelen terminar por contar, tarde o temprano, también con la calificación para BRCGS.

 

IFS cuenta con 11 alcances de producto (carnes, pescados, lácteos, etc.) y 5 alcances tecnológicos (esterilización, pasteurización, conservación por medios químicos, etc.) y BRCGS con 18 categorías de producto. Las razones que llevan a que un auditor/a se califique inicialmente en unos alcances u otros dependerá de la experiencia previa que acredite en los diferentes sectores.  Es importante tener en cuenta que la calificación no tiene por qué terminar en este punto; una vez calificado, es posible ampliar alcances realizando auditorías en formación o auditorías de segunda parte en empresas encuadradas en dichos alcances.

 

¿En qué consiste el trabajo de auditor/a de calidad y seguridad alimentaria?

 

Como hemos comentado con anterioridad, ser auditor es un trabajo muy exigente que no se limita exclusivamente a visitar diferentes empresas: una auditoría va mucho más allá e implica: 

  • Preparación previa (revisión de la documentación aportada por la empresa, revisión legislativa, actualización en temas de fraude, etc.).  

  • Realización de una evaluación in situ de la organización a través de inspección, auditoria, entrevistas con personal, revisión de documentos y registros, etc. 

  • Presentación de resultados en la reunión final con los representantes de la organización, en la que se exponen todos los hallazgos encontrados y su graduación, la revisión y aceptación de los planes de acción presentados por la compañía en respuesta a las desviaciones señaladas. 

  • Elaboración de un informe completo que será la base para la toma de decisión sobre la certificación por la Entidad de Certificación.

Sin duda, ser auditor/a va más allá de una simple profesión. Se trata de un trabajo duro, que en bastantes ocasiones va a implicar un desplazamiento a otra ciudad, la adaptación a los horarios del cliente y duras jornadas de trabajo, pero que puede llegar a apasionarte por el alto nivel de conocimientos y competencias que vas adquiriendo, así como por las enriquecedoras experiencias en el ámbito profesional y personal vividas.

 

Si lo que has ido leyendo a lo largo de este post te ha resultado interesante y ha despertado una inquietud en tu interior, ponte en marcha y aquí te estamos esperando para resolver todas tus inquietudes.

 

Lara Buey González
Responsable técnico IFS de SGS

 

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