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¿Conoces qué es exactamente el fraude alimentario? Descubre las medidas y herramientas que puedes implementar para luchar contra el mismo.

Pablo Sánchez Izquierdo, AFL Bussines Development Manager de SGS

En un mundo globalizado como el nuestro, en el que las materias primas (tanto materias alimentarias, materiales para los envases, etc.) pueden venir desde cualquier parte del mundo, los consumidores exigen cada vez más unos productos de mayor calidad, mayor transparencia y trazabilidad.

El fraude alimentario es un fenómeno global y en continua evolución. La forma en que los alimentos son falsificados evoluciona tan rápidamente que los laboratorios buscan nuevas soluciones analíticas adecuadas para prevenirlo continuamente.

Se estima que aproximadamente el 10% de los productos alimentarios se ven afectados por fraude, teniendo un coste anual para la industria alimentaria mundial de unos 30.000 millones de dólares, según el informe de la “Red de Fraude Alimentario de la UE mediante el Sistema de Asistencia y Cooperación Administrativa (AAC) de 2018".

Pero... ¿qué es exactamente el fraude alimentario?

Es la sustitución deliberada e intencionada, el etiquetado erróneo, la adulteración o la falsificación de alimentos, materias primas, ingredientes o envases comercializados con fines económicos. Esta definición también se aplica a procesos subcontratados (Normas internacionales características alimentarias 6.1).

Food Fraud

Medidas y herramientas para minimizar el fraude

Para luchar contra el fraude debemos implementar medidas y herramientas para minimizar su probabilidad, como:

  1. Garantizar la autenticidad de las materias primas.

    En la cadena alimentaria se emplean actualmente una gran variedad de esquemas de seguridad y calidad alimentaria para asegurar que los ingredientes utilizados como materia prima son los realmente esperados en materia de calidad. Los análisis de alimentos son la herramienta existente para verificar el éxito de la implantación de estos esquemas de seguridad y calidad alimentaria.

    La técnica analítica Next Generation Sequencing (NGS) es una solución pionera y efectiva para identificar el fraude alimentario y verificar la autenticidad de los alimentos, mejorando al mismo tiempo la trazabilidad y seguridad alimentaria. En un solo día, NGS puede identificar todas las especies que contiene una muestra de cualquier alimento entre una base de datos de más de 15.000 especies diferentes (mamíferos, pájaros, pescados, marisco, plantas, microbios y alérgenos).

    El análisis de ADN según la técnica NGS, es la herramienta más novedosa y potente de todo el arsenal de armas del que dispone la industria alimentaria para luchar contra el fraude. 

  2. Seguimiento analítico de la cadena de suministro

    A través de programas de control de proveedores y de la cadena de suministro, que ayuden a las compañías a garantizar que sus productos sean seguros y se ajusten a las normativas y legislaciones vigentes. Estos programas permiten a las empresas descubrir, analizar y monitorizar todos los proveedores, ingredientes, e instalaciones en toda su cadena de suministro.

    La transparencia en la cadena de suministro de alimentos es una necesidad, y debe tenerse en cuenta para anticipar, evitar, y mitigar riesgos, como:

    • Declaraciones de productos fraudulentos (orgánicos, no OGM, alérgenos, etc.).
    • Retiradas de productos del mercado por problemas de calidad o seguridad alimentaria.
    • Incumplimientos normativos.
    • Instalaciones de proveedores no certificadas.
    • Trabajo infantil y trabajos forzados.
  3. Control y seguimiento de los problemas y casos emergentes

    Por mucho que podamos prevenir problemas y soluciones a los mismos, la industria alimentaria tiene que estar alerta ante posibles casos no contemplados en la legislación actual y protocolos para solucionarlos.

  4. Implementación de un enfoque de calidad holístico

    Tenemos que entender la calidad como un todo. Esto significa que no solo se puede entender la calidad como un conjunto sino también tenemos que controlarla como la suma de sus partes. Así, al incidir en todas las partes del proceso productivo, desde la materia prima, pasando por el proceso productivo y terminando en la logística al cliente, podremos limitar al máximo los riesgos de cada paso en la cadena de valor y garantizando la calidad del proceso general.

La sociedad tiene que estar concienciada de que esta lucha es una labor de todos. Las políticas gubernamentales tienen que ir encaminadas a una mayor protección del consumidor, siendo la industria el principal actor de la lucha contra el fraude, pero la última palabra, la tenemos los consumidores, que hemos de decidir con responsabilidad en qué empresas depositamos nuestra confianza para tener una alimentación saludable, segura y sostenible.

Pablo Sánchez Izquierdo

AFL Bussines Development Manager

 

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