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En nuestro día a día examinamos muchos productos para asegurarnos que cumplen su función tal y como debería ser, segura y eficientemente. Muchas cosas que consumimos han pasado antes por nuestros controles de calidad y ahora os vamos a enseñar a identificarlos.

Gracias a la experiencia adquirida durante 8 años trabajando en SGS, si algo he sacado en claro es que nuestra misión es garantizar la seguridad y calidad de cualquier artículo que ensayamos. Por nuestras manos pasan todo tipo de productos y nuestra labor es analizarlos para poder asegurar que cumplen con las exigencias establecidas y por tanto son fiables y cuentan con los requisitos aplicables necesarios para su puesta en el mercado.

Uno de esos casos, y muy importante en cuanto a cuidar del consumidor se refiere, son las cremas de protección solar.

Se acerca el verano y, aunque las vacaciones son un periodo de descanso, no lo son para nuestra piel. Los excesos del verano acaban pasándonos factura y la protección adecuada puede evitar graves problemas cutáneos.

Actualmente, debido al incremento de marcas en el mercado y a una mayor concienciación en la importancia de nuestro cuidado personal y mas específicamente el de nuestra piel, el surtido de protectores solares que podemos encontrar en los lineales es muy extenso y complejo.

Por tanto, ¿en qué debemos fijarnos a la hora de seleccionar el mejor protector solar para cada tipo de piel?:

  • Amplio Espectro: Para asegurar que el protector solar es efectivo, debe protegernos de los rayos UVA (principales causantes del envejecimiento prematuro de la piel), así como de los rayos UVB (principales causantes de las quemaduras). Una sobrexposición sin un protector adecuado puede provocar cáncer de piel.
  • Presencia de Antioxidantes: Ayudan a bloquear el daño provocado por la radiación UV, así como por la luz visible e infrarroja. Además, permiten una mayor recuperación de nuestra piel frente a la exposición prolongada al sol.
  • Factor de Protección Solar (FPS): Indica la fracción de rayos ultravioleta (los causantes de las quemaduras solares) que recibe la piel protegida. Por ejemplo, un "índice de protección solar 30" significa que un 1⁄30 de los rayos ultravioletas llegará a la piel, asumiendo que el protector solar está distribuido uniformemente. Cuanto mayor sea el FPS, mayor protección tendrá nuestra piel.
  • Resistencia al agua: Debemos entender que, “resistencia al agua”, no significa “impermeable”. Ningún protector solar es “impermeable” ni “resistente al sudor”. Si la etiqueta especifica que el producto es resistente al agua, debe especificar la duración de dicha resistencia. Además, se recomienda volver a aplicar protector solar después de un baño o tras el uso de la toalla.

 

Tipo de filtros: Podemos distinguir entre dos tipos de filtros:

  • Filtros físicos: Los filtros físicos actúan como una pantalla que refleja la luz. Son los más recomendados para niños, dado que no pueden ser absorbidos por la piel. También son los idóneos para personas con pieles sensibles o con tendencia a dermatitis.
  • Filtros químicos: Los filtros químicos captan la energía solar y la transforman en inocua para la piel. Desde un punto de vista cosmético, son más “agradables” que los filtros físicos. Al tratarse de filtros que sí son absorbidos por la piel, pueden ocasionar ciertas alergias.

 

Además de los factores técnicos, es importante que, a la hora de seleccionar un protector solar tengamos en cuenta otros aspectos:

  • Fecha de lote y caducidad: Debemos comprobar que el protector solar cuenta con una fecha de lote y que no se encuentra caducada. Estos detalles se pueden comprobar en el envase del producto.
  • Escucha a tu piel: Aquellas personas con pieles sensibles, deben buscar aquel protector solar que mejor se adapte a su piel. Lo más recomendable es acudir al dermatólogo, aunque frente a cualquier reacción adversa, se recomienda cambiar de protector solar.
  • Precio: Un precio más elevado no significa que un protector solar sea mejor. Se deben tener en cuenta los “claims” (propiedades descritas en el envase) del producto. Además, los expertos aseguran que la clave está en los ingredientes.
  • Aplicación segura: Es importante que el producto se aplique de manera homogénea, cubriendo todas las superficies en contacto con el sol. Además, se recomienda aplicar el protector al menos 30 minutos antes de comenzar la exposición solar. Repetir la aplicación cada 2 horas o después de cada baño, evitará daños futuros en nuestra piel.
  • Cúbrete: Cuando salgas al sol, cubre tu piel con prendas de vestir y protege tus ojos con gafas resistentes a los rayos UV. En la medida de lo posible, busca la sombra.
  • Certificaciones: A la hora de elegir un protector solar, es importante comprobar las certificaciones que tiene el producto. Es preferible que los productos que usamos para nuestra piel, cuenten con las oportunas certificaciones y ensayos realizados por laboratorios independientes.

En conclusión, no existe un protector solar mejor que otro, dado que cada piel es distinta. Es importante leer las instrucciones de aplicación y acudir a un dermatólogo ante cualquier duda.

¡Recuerda! El mejor protector solar es el que se aplica correctamente.

Iñigo Garcia Vazquez

Business Development (Conectividad y Productos)