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¿Alguna vez has pensado que eres más listo/a que la media? Cuidado con lo que respondes, el “Efecto Dunning-Kruger” nos enseña una importante lección al respecto.

Y es que un exceso de autoconfianza sobre un tema concreto puede deberse simplemente a una cantidad equivalente de ignorancia.

Si realizamos una encuesta a nivel general en la población es probable que extraigamos la conclusión de que “todo el mundo cree ser más listo que la media”, pero eso es, en sí mismo, una paradoja.

EVOLUCIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE

Seguro que te ha sucedido aprendiendo ofimática, cocinando, jugando al pádel o trabajando en un proyecto. Ese momento inicial en el que piensas que “esto está chupao”, y la evolución posterior (si continúas abordando el tema en cuestión) en la cual descubres que las cosas no son lo que parecen.

A las personas nos resulta muy fácil ganar autoconfianza ciega cuando no percibimos la complejidad real de lo que tenemos delante. Este es el resultado del estudio que realizaron David Dunning y Justin Kruger en la Universidad de Cornell (Nueva York) en 1999.




Como se puede observar en la gráfica, parece existir una autopercepción irreal de nuestras propias capacidades mientras nuestro nivel de conocimiento sobre la materia en cuestión es bajo. Esto sucede posiblemente porque somos todavía incapaces de entender realmente la complejidad en cuestión, lo que nos hace llegar hasta el conocido como “Monte de la ignorancia”, donde la confianza en uno/a mismo/a es máxima.

Dicen en “Matrix” que “La ignorancia es la felicidad”, pero por desgracia, la felicidad no dura eternamente, un día descubres que el Excel tiene algunos botones raros cuyo funcionamiento desconoces, observas que sin la Thermomix las recetas no salen igual, te frustras al no entender como tus golpes liftados del Tenis no causan el mismo efecto en el Pádel, o finalmente descubres que tras años como experto en una materia, la tecnología ha cambiado y tú no te habías dado cuenta.

CONSECUENCIAS EN EL LIDERAZGO

Así se llega al llamado “Valle de la desesperación”, donde sólo tienes dos opciones: aceptar que todavía te queda mucho por aprender o dejarlo.

Este es el momento en el que el liderazgo entra en juego, y es que no hay nada más frustrante que un entorno de trabajo donde reina la ignorancia y el exceso de confianza basado en una autopercepción errónea.

En la mayoría de las ocasiones, un buen líder no es quien más sabe de un tema, sino quien más consciente es de lo que sabe él y su equipo. La confianza en uno/a mismo/a no debe basarse en una autopercepción de inteligencia, sino en la humildad de saber que en este mundo todo se puede aprender con esfuerzo y actitud.

Por desgracia, muchas personas permanecen ancladas en el “monte de la ignorancia”, en algunos casos porque nunca llegan a profundizar lo suficiente como para avanzar, en otros casos porque se asoman al precipicio de la curva y su propia inseguridad se lo impide.

La llamada “Curva de Aprendizaje” no es más que un camino que todos/as debemos recorrer, con mayor o menor pendiente, antes de poder aventurar nuestra vanidad con afirmaciones categóricas.

Vivimos en un mundo donde la imagen lo es todo, donde la rápida apariencia de conocimiento y de competencias resulta muy atractiva a simple vista, y rivaliza en credibilidad con unos cimientos sólidos basados en aprendizaje y sostenidos en el tiempo.

En un mundo donde el “envoltorio” de lo que somos, es cada vez más importante que el contenido, recordar de vez en cuando el Efecto Dunning-Kruger puede ayudar a prevenir negligencias y acercarnos un poco más al camino de la humildad.