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En un mundo cada vez más global y virtual, la importancia de la trazabilidad es indiscutible. Nos encontramos ante un sistema que se ha vuelto menos transparente y, por tanto, menos seguro. Descubre los pasos que facilitan que las transacciones se lleven a cabo de una forma segura y con ciertas garantías.

En estas últimas semanas, han sido varios los clientes y compañeros que me han llamado para comentar la noticia de una multinacional que ha perdido alrededor de 36 mil dólares en la transacción de una compra de cobre (copper blíster) proveniente de Turquía y con destino final China. Paulatinamente, se han ido desvelando más datos de la operativa destapando un fraude posteriormente confirmado.

Todo apunta a que, antes de ni siquiera haber empezado su viaje desde un puerto cercano a Estambul, los 300 contenedores con más de 6000 toneladas de cobre ya habían sido intervenidos. El material habría sido intercambiado por piedras pintadas con un aspecto parecido al metal semirrefinado, pero sin ningún valor comercial. El fraude no se confirmó hasta que empezaron a llegar los buques al puerto de destino y los contenedores fueron abiertos. En ese momento, la mercancía ya estaba pagada y había otros ocho buques de camino en las mismas condiciones.

La pregunta que se repite es sencilla; si esto le puede pasar a uno de los cinco mayores comerciantes de petróleo independientes del mundo, ¿cómo podemos evitar que nos pase?, ¿cómo evitar que nos den gato por liebre?

El origen de esta expresión proviene de la edad media, unos años antes de la fundación de SGS en 1878 pero muy en línea con la necesidad original de nuestros clientes de comprobar que lo que recibían era lo que habían encargado. Durante este tiempo, los viajeros que frecuentaban posadas y hosterías aseguraban que los dueños de estos establecimientos les daban carne de menor calidad de la que ofrecían a los residentes, pero les resultaba muy difícil demostrarlo (quedaba lejos aún la creación de un sello de calidad). Era tan común esta práctica, que pronto la expresión abarcó un significado más allá del engaño culinario. Hoy en día es lo primero que se nos vienen a la cabeza cuando un cliente nos comenta cierto tipo de negocios o cuando nosotros mismos nos aventuramos a una compra no habitual.

Con la actual crisis provocada por la pandemia, cada vez son más las empresas o personas que, por necesidad, plantean cambiar su negocio tradicional. Salen en busca de nuevas oportunidades y se encuentran con un mercado donde la globalización y las nuevas tecnologías han cambiado los formatos tradicionales de las actividades comerciales. Pese a tener un fácil acceso a los mismos, se encuentran con la dificultad de sortear un sistema que se ha vuelto menos transparente y, por tanto, menos seguro.

Sin embargo, hay una serie de pasos que facilitan, en la medida de lo posible, que la transacción se lleve a cabo de una forma segura y con ciertas garantías:

  • Auditorías de proveedor: Este tipo de servicio, permite al comprador conocer de una forma objetiva y a través de una tercera parte independiente el funcionamiento de su proveedor en origen. Muchas veces los proveedores se encuentran geográficamente muy lejos de los compradores y eso genera incertidumbre en el proceso de compra-venta. Estas auditorías previas a la compra permiten valorar si el proveedor tiene capacidad de producción, si las materias primas utilizadas son las contratadas, si la producción se está llevando a cabo acorde a lo negociado e incluso si sus condiciones técnicas o sociales cumplen con los estándares de calidad y buena praxis.
  • Establecimiento de una carta de crédito entre las partes: Este tipo de contrato permite definir de forma legal tanto los plazos de entrega como las condiciones del material que se entrega. El comprador (importador/cliente) se compromete, a través de un banco, a pagar al vendedor (exportador/beneficiario) la cantidad acordada a cambio de la entrega del material en unos plazos determinados y en unas condiciones definidas de antemano. Una tercera parte independiente como SGS, puede emitir la documentación necesaria para liberar dicho crédito documentario de forma objetiva y basándonos en los requisitos establecidos por ambas partes.
  • Definición e información sobre los parámetros de calidad establecidos. Para poder concluir el estado del material y dar una conformidad o un rechazo sobre el mismo, es imprescindible que todas las partes implicadas sean conocedoras y hayan aprobado las condiciones pactadas. De esta manera, el trabajo se llevará a cabo de una forma objetiva, precisa y transparente, garantizando el beneficio de todas las partes.
  • Ejecución del trabajo: Paso final que garantiza mediante la intervención de una tercera parte independiente, que las condiciones del contrato se cumplen sin ir en detrimento de ninguna de ellas. Aquí es muy importante poder asegurar una trazabilidad, entender en que momento de proceso se obtiene qué tipo de información y por quién es aportada. Si existe más de un documento, que siempre exista una correlación entre ellos.      

En el caso del copper blíster muchos de estos pasos se dieron y aún así no se logró evitar el fraude, pero la documentación de la inspección y una correcta gestión del proceso han permitido una rapidez y claridad en la vía judicial, evitando un problema aún mayor.

En definitiva y tal y como expuesto, es amplio el abanico de posibilidades que hoy nos permite evitar que nos den gato por liebre. Confiar en empresas como SGS para garantizar transacciones de este tipo, además de contribuir a una seguridad para las partes, supone un plus para el consumidor final y un posicionamiento de marca positivo para las empresas.

Tener la certeza del que se ofrece un producto de calidad, asegura el éxito de cualquier compañía.

Carina López Bell

Operations Manager de Minerals Commodities en SGS