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Cada año se pierden miles de toneladas de cereal en el mundo y muchos inversores (agricultores, almacenistas, multinacionales, etc.) continúan sin incidir en este problema como se debería y por lo tanto sin intentar poner una solución a esta pérdida de rendimiento de sus inversiones.

Pablo Sánchez Izquierdo, AFL Bussines Development Manager de SGS

Si hablamos de valores que cotizan en mercados bursátiles, recuperar las pérdidas de una inversión no es tarea sencilla. Hay que destacar la importancia de tener claro el plazo temporal de una inversión, así como las pérdidas máximas que estamos dispuestos a asumir.

Si hablamos de materas primas, en este caso, de cereal, nuestra inversión se transforma en el cereal cosechado en cada campaña y el horizonte temporal se encuadra en el tiempo que transcurre entre una campaña y la siguiente, debiendo reducir las pérdidas lo máximo posible.

La F.A.O. (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que los cereales o las leguminosas de grano, almacenados en condiciones tradicionales durante toda una temporada de almacenamiento, pueden sufrir unas pérdidas de entre el 10% y el 30%. 

Las condiciones de almacenamiento de granos y cereales y el buen estado del producto almacenado son claves, ya que durante el almacenamiento se originan las mayores pérdidas por problemas referentes a las condiciones de conservación.

El cereal es un organismo vivo que sigue transpirando y desarrollándose, lo que hace imprescindible una correcta recolección y conservación del grano. Lo ideal, es que se opte por un lugar que reúna las características óptimas para su conservación y que se almacene el cereal siempre limpio, seco, sano y frío para evitar la aparición de estos factores que pueden dañarlo y ocasionar pérdidas irreparables de la cosecha.

La temperatura y la humedad son los factores determinantes para acelerar o retrasar la transformación bioquímica que está en el origen de la degradación. Tienen una influencia directa en la velocidad de desarrollo de los insectos y microorganismos (mohos, levaduras y bacterias) y en la germinación de granos prematura o no estacional. La temperatura depende, no solo de las condiciones climáticas, sino también de los cambios bioquímicos que se producen dentro de una masa de grano, lo que provoca un calentamiento natural indeseable de los productos almacenados.

El contenido de humedad del grano almacenado depende de la humedad relativa del aire (RAH). Con el RAH por debajo del 65-70 por ciento, muchos procesos de degradación de grano se ralentizan, si no se bloquean completamente.

Las consecuencias de una mala gestión del almacenamiento son:

  • Reducción del producto almacenado, produciendo una pérdida de peso específico.
  • Reducción de la capacidad germinativa de los granos.
  • Reducción del valor nutritivo.
  • También pueden darse daños indirectos como por ejemplo la presencia de excrementos u otros desechos que hacen inservible el producto para el consumo humano o animal.

Si el área afectada no se trata o se aísla lo antes posible, la mercancía se verá afectada. Cuanto más se demore la actuación correctora, mayor será la degradación de la calidad y las pérdidas.

El seguimiento de los granos y las semillas oleaginosas se realiza habitualmente mediante un control in situ de las condiciones en las que se encuentra el cereal (inspección visual y toma de temperatura), pero gracias a la tecnología, se han desarrollado dispositivos inteligentes interconectados a través de IoT (Internet of Things) para detectar fluctuaciones en la temperatura y la humedad de la mercancía a diferentes niveles y controlar las condiciones de almacenamiento mediante la monitorización de la humedad relativa, la temperatura y los niveles de dióxido de carbono del propio almacén.

Estos sistemas proporcionan información a distancia y en tiempo real de la mercancía, detectando de manera rápida y precisa el área afectada, proporcionando la información necesaria para una acción rápida. Algunos sistemas, incluso pueden comunicarse con los almacenes y modificar directamente la ventilación del propio almacén.

Como puedes ver, si estás perdiendo valor de parte de tu inversión (cosecha), ¡existe solución y está en tu mano implementarla!

Pablo Sánchez Izquierdo

Natural Resources

AGRI Bussines Development Manager