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Si el 90% del conocimiento se ha generado en los últimos 20 años y esto tiene un crecimiento exponencial... ¿Cómo será nuestra sociedad dentro de 20 años más?

Entrevista realizada a Sandra Mata por Business+ en el evento “Formando Futuro”, organizado por FUNDAE, SEPE y Ministerio de Trabajo y Economía Social. Sandra es responsable de Recursos Humanos de la zona sudeste en SGS España. 

 

La capacidad de aprender y de desarrollar nuevas habilidades, ¿es algo absolutamente necesario hoy en día?

Necesario, urgente y prioritario.

Si el 90% del conocimiento se ha generado en los últimos 20 años y esto tiene un crecimiento exponencial, ¿cómo será nuestra sociedad dentro de 20 años más?

Seguramente en muchos aspectos ni la reconozcamos. IBM acaba de lanzar su nuevo ordenador cuántico, que es capaz de resolver en 3 minutos un problema matemático, en el que los ordenadores clásicos más potentes, habrían invertido 600 millones de años.

Y aun así, todavía estamos lejos de donde puede llevar el ordenador cuántico a la informática. Con su desarrollo y uso, se espera que impulsen:

  • la investigación de nuevos materiales,
  • el desarrollo de medicamentos,
  • la exploración del universo,
  • la inteligencia artificial.

Creo que no somos conscientes de todo lo que esto implica en cuanto al nivel de transformación que habrá en los productos o servicios que ofrecemos las empresas, en la desaparición de puestos actuales y la creación de puestos nuevos.

Yo tengo ahora mismo 43 años, y al ritmo que vamos retrasando la edad de jubilación, porque somos cada vez más longevos, casi con total seguridad que tendré que estar trabajando otros 30 años más.

El mayor reto, ya no solo de las empresas, si no de todas las personas, es pensar cómo voy a seguir siendo productivo, como voy a seguir siendo empleable, el resto de mi vida laboral.

Esta es la razón principal por la que no podemos dejar de aprender nunca, esta debe ser una de nuestras máximas y no podemos delegar en otros nuestro desarrollo profesional y nuestra formación.

Jose Antonio Marina dice que "las empresas, perdurarán en la medida que sean capaces de evolucionar, al menos, a la misma velocidad que lo hace el entorno", y ahora mismo yo añadiría también a las personas.

O somos conscientes de cómo evoluciona nuestro entorno y qué es lo que demanda, o nos quedaremos obsoletos, al igual que lo hizo en el pasado el carrete de fotos.

Necesitamos transformar los negocios para hacerlos más competitivos, pero ¿esto pasa por transformar nuestros equipos y que sean más digitales?

Siempre asociamos digital a tecnología, pero ser digital, es mucho más que saber usar las herramientas digitales que ponen a nuestra disposición.

Ser digital es una mentalidad que pasa por ser innovador, disruptivo, flexible, colaborador, ágil, alguien que abraza el cambio, que está interesado en ampliar sus conocimientos y en compartirlos trabajando en red para generar sinergias.

Por lo que, a la pregunta de si debemos transformar nuestros equipos para que sean más digitales, por supuesto que sí.

Me gusta hablar de equipos coopetitivos, es decir que compiten para ser mejores, pero desde la cooperación, no desde el individualismo, porque está demostrado que los equipos heterogéneos y que se complementan son los más eficientes y que consiguen mejores resultados.

¿Necesitamos fomentar el liderazgo en red para coordinar equipos en entornos digitales?

¡Cómo no! Si necesitamos equipos más digitales, no podemos liderarlos con estilos de liderazgo autoritarios, paternalistas, por nombrar algunos… en resumen, estilos de liderazgo del pasado que funcionaban en entornos predecibles, poco cambiantes, con tareas rutinarias y repetitivas que no requerían de ningún tipo de creatividad.

 

Hoy en día, la jerarquía no te otorga el respeto de tu equipo. Las nuevas generaciones buscan en sus líderes personas que les inspiren, que les reten, que les tengan en cuenta, que les dejen aportar, opinar, necesitan que su trabajo tenga un sentido, sentir que aportan valor.

 

El líder se convierte en un facilitador, en un catalizador, que sabe sacar el máximo partido al talento de su equipo.

 

Al igual que hablamos, al principio, de cuáles son las habilidades digitales que necesitamos hoy en día en los equipos, lo mismo aplica para los líderes. Ellos son los primeros que necesitan reciclarse.

 

Actualmente tienen mucho más peso las soft skills que los conocimientos técnicos, porque los conocimientos técnicos pueden adquirirse de forma sencilla con una buena predisposición, pero ciertas habilidades como la empatía, la persuasión, el autocontrol, la resiliencia o la gestión de la incertidumbre, son mucho más difíciles de desarrollar si no se tienen como base.

 

El liderazgo de los demás empieza por tener la capacidad de autoliderarse a uno mismo primero.

Otra de las palabras de moda en este ámbito es “desaprender” ¿Es un elemento conceptual o realmente podemos desprender para volver a aprender nuevas formas de hacer? ¿Es necesario desaprender para reaprender?

Esto es una realidad, para aprender algo nuevo, siempre tienes que cambiar hábitos y creencias arraigadas.

La gente más rígida, de valores y creencias más arraigadas, con frases del tipo, “siempre se ha hecho así” o “si así está bien, por qué vamos a cambiarlo” les cuesta mucho más aprender cosas nuevas, implementar nuevos hábitos.

Nuestra mente es vaga por naturaleza, el 20% de la energía de nuestro cuerpo lo consume nuestra mente, por esta razón trata de convertir en hábitos todo lo que aprendemos y así reducir el consumo energético.

Cuando nos encontramos en un momento de aprendizaje, este proceso requiere de nuestra concentración y atención y, por esta razón, casi siempre encontramos argumentos y/o excusas, como yo prefiero llamarlo, para justificar porqué es mucho mejor la forma en la que ya hacíamos las cosas.

Si lo vemos a nivel global, ¿qué podemos hacer para que esa habilidad se extienda y convirtamos a la empresa en una organización que aprende?

Primero tenemos que crear la necesidad y la urgencia, si no hacemos esto, gran parte de las personas preferirán no salir de su zona de confort.

 

Las personas buscamos la seguridad y, controlar lo que hacemos, nos aporta esa seguridad, cuando estamos aprendiendo algo nuevo, sentimos incertidumbre.

 

Por esta razón debemos crear la necesidad y la urgencia para animar a salir de esa zona de confort en la que nos sentimos seguros y animar a la gente a probar, aprender e investigar para que experimenten los beneficios de ello.

 

Debemos entrenar a nuestros equipos a tomar decisiones, a tomar riesgos controlados, a que se acostumbren a trabajar con cierto nivel de incertidumbre,  a que sean polivalentes, para que ganen habilidad en ello poco a poco.

 

Si nos acostumbramos a estar cómodos en la incomodidad, a aceptarlo como un estado natural, ampliaremos mucho más nuestros recursos y nuestro círculo de influencia.

¿Es necesario incentivar la generosidad para querer compartir el conocimiento que un profesional tiene? ¿Cómo podríamos incentivarla?

Totalmente, las empresas cuantas más personas generosas tengamos, más expandiremos en conocimiento, más se expandirán las buenas prácticas y otras personas tardarán menos en resolver los problemas que otros ya han resuelto.

 

Cuando alguien tiene autoestima, seguridad, no le importa compartir el conocimiento, ayudar, colaborar, solo los que se sienten inseguros creen que el conocimiento les hace imprescindibles, sin darse cuenta de que hoy en día todo el conocimiento está en la red. Solo hay que saber buscarlo.

 

Dar reconocimiento y apoyar a las personas que comparten lo que saben y hacen crecer a otras es crucial. “Dime cómo me mides y te diré cómo me comporto” 

Entrevista realizada por https://www.businessplus.es/

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Somos SGS, la empresa líder mundial en ensayos, inspección y certificación. Reconocidos como el referente mundial de calidad e integridad, las 93.000 personas que formamos SGS, en una red de 2.600 oficinas y laboratorios, trabajamos para construir un mundo mejor, más seguro y más interconectado.