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Toma de decisiones basada en el enfoque “solución”.

Jorge Cuadrado SGS

El aula estaba llena en esa tarde de primavera. Un elevado número de alumnos se apretujaba entre las mesas mientras el profesor, de avanzada edad y con una barba considerable,  caminaba de un lado a otro con una tiza en la mano. En la pizarra, un complejo problema matemático esperaba ser resuelto...

“Sólo hay una forma verdaderamente efectiva de resolver un problema…¿Alguien se atreve?”

Multitud de manos se alzaban con ingeniosas respuestas, mencionando los distintos métodos analíticos, el método científico, los conceptos de prueba-error y otros planteamientos.

Con cada respuesta de los alumnos, el profesor negaba con la cabeza y sonreía. Nadie parecía ser capaz de descifrar el enigma.

“Sólo hay una forma verdaderamente efectiva de resolver un problema.” Repitió de nuevo.

Y tras el silencio final añadió:

“Conociendo la solución previamente”. 

LA TRAMPA DE LA INDUSTRIA DEL “ÉXITO”

El éxito tiene muchas caras. Algunas personas están motivadas por la fama, otras prefieren poder o dinero, incluso hay otras que persiguen simplemente el concepto de gloria. Hay quien lo quiere todo y también quien dice no querer nada; o quien se proyecta en otros logros vitales de mayor importancia y menos materialistas.

Sin entrar a juzgar las motivaciones de cada uno, el componente común de cualquier ser humano, y quizás, lo que nos hace humanos, es la capacidad de visionar el futuro bajo la consecución de determinados objetivos. Objetivos, que para cada persona representan un concepto distinto de lo que es el “éxito”.

Alrededor del concepto de éxito existe una industria multimillonaria que pretende enseñarnos, a través de libros de negocios y producciones de Hollywood, como se materializaron las grandes hazañas, como se gestaron las mejores ideas y como con supuestos métodos estructurados cualquiera puede conseguir aquello que se proponga.

Todo parece evidente cuando vemos en NETFLIX el camino que llevó a una pequeña StartUp a convertirse en “unicornio”. Cada paso de sus protagonistas resulta obvio mirando ahora al pasado. Cada decisión tomada era, por supuesto, la más lógica…

Es fácil juzgar una historia de éxito como evidente y como si fuera el resultado de un método cuando ya se ha producido, pero… ¿Es realmente así como suceden las cosas?

El ser humano tiende a construir los casos de éxito en orden inverso. Necesitamos hechos, acciones concretas y resultados definidos, para posteriormente construir una historia sobre ellos y darle coherencia temporal y argumental.

La realidad es que muy pocas veces nuestros planes se cumplen tal y como lo habíamos planeado. La vida evoluciona de muchas formas y aunque pretendamos tener muy bien definidos nuestros objetivos, el resultado final suele tener una forma diferente, positiva o negativa, pero diferente.

Entonces... ¿cómo conseguir el “éxito” en nuestros propósitos en un mundo repleto de incertidumbre, incoherencia y caos? Quizás la clave sea justamente ese pequeño truco del profesor de matemáticas: “empezar por la solución”. 

EMPEZAR CON LA SOLUCIÓN

Empezar el planteamiento para resolver un problema centrándonos en la solución es un método mucho más efectivo que centrarse en el proceso o en el propio problema.

Cuando tenemos que enfrentaros a un problema conocido y estructurado, con una hoja de ruta bien definida, lo consideramos un problema técnico. Sin embargo, en la vida, la mayor parte de nuestros problemas a resolver son de solución indefinida, esto es, ambiguos o adaptativos.

Algunos ejemplos de este tipo de problemas no completamente definidos pueden ser:

  • La compra de una nueva casa (ponderando factores como el precio, la localización, las prestaciones...).

  • La ejecución de una estrategia de negocio (tomando decisiones de enfoque a resultados).

  • Un reto personal para ponernos en forma (física o mentalmente) con la idea de crear un hábito.

Enfrentarse a este tipo de problemas implica enfrentarse a la incertidumbre de como abordar un camino que no siempre está marcado, implica tomar decisiones.

Qué camino tomar

Hay métodos que nos permiten avanzar en cada momento de la hoja de ruta, pero para definir esa hoja de ruta es realmente útil el enfoque de “empezar con la solución”.

Empezar por la solución consiste en visualizar mentalmente un escenario deseado y una vez definido ese escenario, de-construir los pasos que nos han llevado a conseguirlo y enlazar estos pasos con nuestro problema inicial.

Así, en vez de abordar la compra de una nueva casa pensando en las limitaciones que tenemos o los condicionantes (que nos llevan a pensamiento circular, limitación, bloqueo…) lo ideal es visualizar “la solución” por adelantado, es decir, situarse mentalmente en ese escenario concreto donde se haya logrado el objetivo en su máximo exponente: una casa bonita, en un buen barrio, con las prestaciones deseadas y el precio adecuado.

Tras este ejercicio mental, podemos analizar “lo que ha tenido que suceder” para llegar a conseguir ese objetivo (una reforma, acostumbrarse a una zona, ajustar nuestras necesidades de espacio, lograr un ascenso…) y de-construir de forma separada e individual, ahora sí, los pasos y las condiciones que deben haberse dado desde el futuro hasta la situación actual presente.

Este enfoque no necesariamente resuelve el problema, pero si nos permite encontrar incongruencias en la propia definición de problema. Por ejemplo, nos permite identificar cuando la solución que estamos proyectando no es realista-alcanzable y el problema está mal definido.

Algunas ventajas de “empezar por la solución” para optimizar la toma de decisiones son:

  1. Definiendo la solución antes que el problema podemos centrarnos en el objetivo real que queremos conseguir, con independencia de la situación actual. ¿Está claro el objetivo?

     

  2. Construyendo desde la solución, podemos replantear el problema inicial y ponderar realmente las limitaciones aparentes de nuestro problema. ¿Realmente lo son o algunas son una mera ilusión?

     

  3. Viajando desde la solución al enunciado, evitamos el “pensamiento circular” que genera ineficiencias en la toma de decisiones y consume recursos y energía mental, desviándonos de nuestros verdaderos propósitos.

La vida sería sencilla si nuestros retos y problemas se pudieran resolver siguiendo los pasos de una receta de cocina. Sin embargo, como esto no es así, intentemos saborear (aunque sea mentalmente) cada plato por adelantado para luego escoger los ingredientes a nuestro gusto.

Jorge Cuadrado García

Global Business Development Manager en SGS