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La industria agroalimentaria está sufriendo una auténtica revolución, tanto a nivel de productos y servicios, como en la tecnología en la que se apoya para conseguir alimentos más seguros y sostenibles.

Pablo Sánchez Izquierdo, AFL Bussines Development Manager de SGS

Los conceptos de big-data, blockchain, IoT (Internet of Things), IA (Inteligencia Artificial), transformación digital, 5G, conectividad, realidad aumentada, etc., cada día están más presentes en la industria agroalimentaria, siendo empleadas estas tecnologías desde el campo hasta el consumidor final.

Entre las 15 tendencias tecnológicas que protagonizarán el año 2022, me gustaría incidir en dos, que facilitan el día a día de la gestión de materia prima que son la aceleración de la transformación digital y el IoT.

La transformación digital está presente en todos los sectores de la economía y el sector agroalimentario no es ajeno a esta adaptación. Esta transformación digital no es una opción, sino una necesidad y se debe acelerar su implementación para conseguir la trazabilidad, la sostenibilidad, la productividad y la rentabilidad que requiere el sector.

En la industria agroalimentaria, los sistemas interconectados a través de IoT dentro de la cadena de suministro nos brindan una mayor visibilidad de la producción y un control total de calidad en la cadena alimentaria en tiempo real.

Tenemos la suerte de contar con Juan Antonio Álvarez, responsable de la maltería del Grupo DAMM, que nos va a ayudar a comprender el potencial y los beneficios aplicados a la industria agroalimentaria de estas tecnologías.

Juan Antonio, ante todo muchas gracias por tu colaboración, ¿podrías contarnos como habéis aplicado alguna de estas tecnologías en la gestión de las materias primas?

Gracias a los sistemas interconectados a través de IoT, se ha podido realizar una monitorización controlada y eficaz de las condiciones de almacenamiento de nuestro almacén. El control de la humedad y la temperatura son parámetros críticos para prevenir el desarrollo de insectos, mohos y asegurar que no se produzcan condiciones de germinación que posteriormente supongan problemas en el desarrollo del proceso productivo. Además, su conectividad permite dar acceso a diferentes usuarios, no sólo al personal de planta, sino a departamentos externos implicados en el control de calidad.

Comentas que el control de la humedad y la temperatura son parámetros críticos, ¿Qué beneficios habéis obtenido con la aplicación de estas tecnologías?

Cada campaña es un mundo y su almacenamiento depende de las condiciones climatológicas a las que está sometido. Este año nos ha permitido decidir el momento idóneo para consumir la cebada almacenada y, dado que otra parte de nuestra cebada se encuentra almacenada y alejada de nuestra infraestructura principal, esta tecnología nos ha permitido controlar las diferentes naves de una manera cercana y con registro de datos que permiten hacer un análisis más detallado.

Juan Antonio, me gustaría felicitarte por la apuesta tan decidida que tiene vuestro grupo por la calidad, ¿cómo crees que evolucionará vuestro sector ante el reto que suponen el control de la calidad de la materia prima en un mundo en el que cada vez se trabaja con stocks más ajustados?

Esta tecnología podría llegar a ser un requisito a la hora de cerrar contratos de compra. Al fin y al cabo, es una garantía de calidad que el almacenamiento de la cebada se haya realizado en condiciones óptimas.

 

Muchas gracias por tus aportaciones Juan Antonio. Como podemos ver, la industria agroalimentaria, aunque a veces no lo creamos, está a la vanguardia de las tecnologías más punteras para ofrecernos los alimentos más sostenibles, sanos y seguros.

 

Pablo Sánchez Izquierdo

Natural Resources

AGRI Bussines Development Manager