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La sostenibilidad se ha convertido en el primer factor de competitividad en las empresas. Estamos ante una transición hacia la inversión real de las compañías españolas, que integran este elemento en su plan estratégico empresarial.

Paloma Casado de SGS

 

La sostenibilidad, en el más amplio sentido de la palabra, se ha convertido en el primer factor de competitividad empresarial en los últimos años. 

Hasta ahora, algunas empresas estaban dedicando cuantiosos recursos al Greenwashing (algo así como “lavado de imagen verde”) pero, ¿tiene sentido?

El término Greenwashing fue acuñado en los años 80 por el investigador Jay Westerveld y se refiere a la práctica (poco ética) de promover una empresa como verde cuando en realidad dedica más esfuerzos a promocionar que es verde que a serlo.

Todo ocurrió cuando Jay paseaba por una isla-resort privada del Pacífico a donde acudió para surfear. Allí, vio un exclusivo hotel de lujo donde había un cartel que invitaba a los huéspedes a reducir el uso de toallas “en pro del medioambiente”.

"Mmmm" –se dijo Jay– "¿Realmente un hotel resultado del asedio a una isla paradisíaca del Pacífico está preocupado por el consumo de agua?" –Ante esto, Jay concluyó que el hotel sólo escondía una estrategia de ahorro de costes bajo una ecología de cartón piedra.–

El consumidor ha evolucionado mucho desde entonces y, gracias a la información, la hiperconectividad y a las redes sociales, es fácil (demasiado), desmontar los argumentos de una empresa que se dedica a hacer publicidad sobre una sostenibilidad fingida. Y no sólo se desmonta así la falsa imagen de compañía comprometida, sino que se empeora radicalmente. La estrategia de los 80 queda atrás y estamos presenciando una transición hacia una inversión real en sostenibilidad de las compañías españolas, cada vez más comprometidas y que ya no sólo se limitan a acciones aisladas e inconexas, sino que integran la sostenibilidad en su plan estratégico empresarial.

Con una regulación cada vez más fuerte, desde la Administración se pretende reorientar los flujos de capital hacia una economía sostenible. El sector financiero juega un papel clave como acreedor y agente de ahorro, las finanzas sostenibles son tendencia absoluta. Esto, significa una nueva visión más largoplacista, ya que los riesgos medioambientales y sociales se materializan en un horizonte temporal más lejano, pero igualmente presentes sin duda.

Aquí la complejidad radica en establecer un marco común que faculte a los inversores para tomar decisiones de forma homogénea, bajo unos mismos criterios globales.

Es una reivindicación en los últimos tiempos tanto de los líderes del sector financiero, como Ana Botín, y de la empresa privada en general. Para ello, un gran avance ha sido la publicación por parte de la Comisión Europea de la Taxonomía de finanzas sostenibles, dentro del Plan de finanzas sostenibles de la UE, aunque aún muy orientada a la parte medioambiental: la ‘E’ de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance).

El pasado 10 de marzo se publicó el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles, también llamado SFDR, que busca la integración de los factores ambientales, sociales y de gobernanza con los factores financieros tradicionales de modo que la visión del riesgo, y cómo se informa al cliente, tengan una visión holística.

Vemos por tanto cada vez una mayor integración entre finanzas y sostenibilidad, muy en línea con la publicación de la Ley 11/2018, sobre Información No Financiera.

Y además de este marco común global, que ya se está gestando pero que va a continuar creciendo en los próximos años, el segundo e indispensable paso es un reciclaje en la formación de sostenibilidad de economistas, financieros y altos directivos. Esto, les permitirá entender qué es la sostenibilidad desde el punto de vista medioambiental y social y sus implicaciones para que no les den gato por liebre y puedan tomar decisiones con la información suficiente. Sostenibilidad ha dejado de ser un departamento aislado, Administración y sociedad obligan a las empresas a reciclarse para poder competir y financiarse ¿Preparados para el reto? ¡Allá vamos!

Paloma Casado Garrido
Asistencia Técnica y Formación de SGS

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